Testimonios

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adelina Adelina Vergara, microempresaria de Melipilla:
“Estuve a punto de cerrar mi carnicería”

Antes que Doña Adelina Vergara conociera la Fundación BanIgualdad (BI) su situación era crítica. Su inestabilidad económica llegó a tal punto que hasta la integridad de su familia se vio amenazada. Hoy, está feliz y piensa ampliar su carnicería a un Minimarket. “He elevado la calidad de vida de toda mi familia”, declara.
Los primeros cinco años de su negocio fueron muy inestables. “Estuvimos bien un tiempo, pero la mala organización, el trabajo al contado, y la mala gestión en general nos llevaron casi a la quiebra. Estuve a punto de cerrar la carnicería”, explica Adelina.
Las capacitaciones le “sirvieron incluso más que la plata. Me enseñaron a llevar el negocio, a establecer el porcentaje de ganancia y el orden de caja, y por sobre todo me subieron la autoestima”.

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bertina Bertina Catalán, microempresaria de Melipilla:
“Cuadripliqué mis ingresos gracias a BanIgualdad”

Bertina Catalán vendía plantas en su casa, un negocio en el que “no llovía, pero goteaba”, según dice. Con el primer microcrédito de BI compró bebidas y aguas minerales y se puso a vender en la feria. “Ahora llueve”, dice alegremente.
“Con el primer crédito compré toda la mercadería para comenzar a vender”, explica Doña Bertina. Así, el caluroso verano fue su gran aliado: “Los días más calurosos vendía 30 mil pesos diarios”, sostiene. Si por un lado el sol ha sido su aliado, económicamente está feliz por el cambio de clima. “Antes no llovía, sólo goteaba. Ahora llueve”, dice alegremente.

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eliana1 Eliana Aranguiz, 58 años, microempresaria Talagante:
“BanIgualdad nos abrió los ojos a mí y a muchas mujeres”

Conocida dirigente vecinal, Eliana Aranguiz ha visto surgir a muchas de sus vecinas gracias a BanIgualdad.
“BanIgualdad nos abrió los ojos a mí y a muchas mujeres, para darnos cuenta de que somos capaces”. Explica que algunas mujeres podían sentirse disminuidas por sus maridos, pero que ahora les pueden decir “yo gano mi plata”.

Recuerda que, como costurera, trabajó muchos años con una sola máquina lo que representaba “más esfuerzo y el doble de trabajo. Necesitaba la segunda máquina por demanda de trabajo”, dice.

Eliana valora mucho las capacitaciones que semanalmente le entrega BanIgualdad, quizás incluso más que el dinero prestado. “Yo llegué hasta 6to Básico. Me hubiera gustado estudiar mucho más, pero mis padres no tenían la situación económica… Por eso las capacitaciones nos volvieron a enseñar a poner atención, a estudiar”, explica.

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juan-gonzalo Juan Gonzalo Cortés Ahumada, microempresario Pomaire:
“Gracias a BanIgualdad, tuve un cambió radical respecto a la responsabilidad”

Hace 1 año y medio que Juan está en la Fundación. Con los tres prestamos que ha recibido, ha ampliado y arreglado su taller, nunca le ha faltado material para trabajar, pero sobre todo BanIgualdad ha generado en él “un cambió radical con respecto a la responsabilidad. Antes dejaba los pedidos tirado y quedaba debiendo plata… entonces la gente ya no confiaba en mí”, cuenta Juan. “No estaba ni ahí… llegué al punto de no tener para comprar greda”, agrega.

Más que el acceso al dinero, lo que ayudó a Juan fueron las capacitaciones. “Nunca había sacado los costos, ni las ganancias. Si tenía plata la gastaba nada más”, afirma. Esto, sumado a tener que responder al pago de una cuota semanal, “ordenó y encarriló definitivamente mi negocio”, explica Juan.

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marcela Marcela Higueras, microempresaria, San Joaquín:
En tan sólo un año: “Pasé de trabajar sola en mi casa a tener un taller con cuatro empleados”

En la vida de Marcela las cosas no podían estar peor. En el año 2002, a ocho meses de estar casada, quedó viuda y con un embarazo avanzado. Técnico en Diseño de Vestuario, decidió comenzar con su propio taller de costura en su casa. No le iba muy bien con el negocio. “Estaba en un circulo vicioso, sólo hacía trabajos para vecinos. Además, estaba devastada, con una gran depresión”, cuenta Marcela. Eso, hasta que conoció BanIgualdad…

Con el primer crédito, Marcela cambió sus “maquinas caseras por máquinas más grandes, planchas industriales, maquinas para cortar…”, dice. Pero para Marcela, lo más importante fue el apoyo moral que le brindó BanIgualdad. “Este apoyo produjo un cambió total en mí, me dio fuerza y personalidad”, afirma. “Lo que pasa es que en la población La Industria, en la que vivo creen que porque uno es pobre, no puede relacionarse, no puede surgir porque nadie te va a tomar en cuenta por el lugar en donde vives”. Es por esto que, para ella, lo más valioso que entrega BanIgualdad es el cambio de mentalidad. “Yo estaba devastada y con una gran depresión, y ahora estoy contenta y me arreglo todo los días”, dice sonriente.

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ana Ana María Barrera Álvarez, microempresaria, Padre Hurtado:
“Me estaba hundiendo por falta de orden y capital, hoy mi negocio está mucho más estable y seguro”

Por mala administración de su negocio además de un repentino problema de salud de su marido, Ana María Barrera estuvo a punto de quebrar. Las capacitaciones de BanIgualdad y la inyección de capital le permitieron salir adelante. Hoy está mejor que nunca.

Aunque Ana María Barrera trabaja desde los ocho años y hace diez empezó, con una caja de tomate y otra de cebolla, en la venta de frutas y verduras en la feria, “no tenía el calculo de las ganancias, no sabía lo que era recuperar el costo, ni tenía contabilidad alguna”, dice. Todo esto la llevó a una situación bastante crítica. “Me estaba hundiendo por falta de orden y capital”, afirma. Pero gracias a las capacitaciones de BanIgualdad aprendió “a trabajar de otra forma, ordenar el negocio, levantarlo, traer más gente… Hoy mi negocio está mucho más estable y seguro. De hecho dupliqué mis ganancias” dice feliz, Doña Ana María.

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maria-teresa María Teresa Díaz Jaramillo, microempresaria, Buin:
“Antes tenía un solo puesto en la feria, ahora tengo seis”

En Buin partí con dos toldos en la calle, trabajaba de viernes a domingo, ahí hice clientela y terminé viviendo aquí”. Pero las cosas no fueron tan fáciles. “Estaba en una crisis financiera, la universidad de mi hija y la enfermedad de mi marido me generaban mucho gasto. Además estaba en DICOM, lo que me impedía pedir un crédito en la banca formal”, afirma.
Pero cuando conoció BI, ese mismo año, la cosa cambió. “Con el primer crédito cambié toda mi producción a cuero, antes sólo un 30% de mis zapatos eran de cuero”. De esta manera comenzaron a especializarse “en calzado para pie diabético y con otros problemas. Por la calidad de nuestros productos, nos vienen a ver de toda la zona”, afirma orgullosa, Doña María Teresa.

Con el segundo crédito “abrí un puesto de juguetes justo para navidad y me fue tan bien que al ratito abrí otro”, cuenta María Teresa. Con las ganancias que le fue dejando la venta de juguetes, además de “las capacitaciones de BI sobre como coordinar el dinero que me sirvieron mucho”, abrió un quinto puesto de joyería. Ahora va por otro puesto más…

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manuel_g Manuel Hernán Garrido Suazo
Centro “Unión y Amistad”, San Miguel
Mueblista

“BanIgualdad nos ayuda mucho a los que tenemos pequeños negocios, porque te prestan plata confiando en ti. La mayoría de los que participamos en la Fundación estamos en Dicom, y además nos permiten pagar semanalmente.

Yo hago todo tipo de muebles y trabajo con materiales caros, por eso con la plata que me prestaron en el primer crédito compré materiales y gracias a eso pude hacerle las mesas a un restaurante. Hace poco también me mandaron una cotización para los muebles de una farmacia….entonces: ¡necesito mucho esa plata!

Mi gran sueño es vivirmás tranquilo, darle trabajo a unas 3 o 4 personas más y yo dedicarme más a vender.

Sé que BanIgualdad me ayudará a cumplir mi sueño.”

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jaqueline1 Jacqueline Díaz
Centro “Capacidad Femenina”, Huechurabas

“Actualmente trabajo en un taller con otras cinco personas, y realizamos costuras para colegios, mercados persas y patronato. Le prestamos servicios a todos los que vengan, pero yo quiero lograr tener mi propio taller, mis propias maquinarias para poder independizarme también.BanIgualdad nos da apoyo y nos facilita las herramientas. Y no tan sólo la plata, sino también las capacitaciones para poder nosotras tirar para arriba y así apoyar a nuestros hijos.

Me enteré de BanIgualdad por mi mamá, ya que ella también participa, y cuando supe que me podía integrar estaba contentísima. Nos juntamos todas las semanas y lo pasamos súper bien. La ejecutiva de Huechuraba es una excelente guía para nosotras, ella es un apoyo fundamental que tenemos en el centro, aparte somos bien unidas las que estamos.”

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ramona1 Ramona Gutiérrez
Centro “Capacidad Femenina de Huechuraba”
Huechuraba

“Yo empecé de a poco con un negocio en mi propia casa. No tenía máquinas para los helados ni para las bebidas, pero de apoco fui agrandando mi bazar. Ahora también tengo un carrito bien surtido con galletas, dulces, leches, y otras cosas para vender en un colegio. Me levanto todos los días a las 6 de la mañana para ponerme en mi lugar en la puerta del colegio, y después me vengo a mi casa y aquí atiendo todo el resto del día. Por medio de la Municipalidad de Huechuraba me enteré de la existencia de BanIgualdad. Ellos me mandaron una invitación en donde nos explicaron todo y ahí me inscribí. Es que lo que tengo lo he ido logrando gracias a los préstamos que me ha dado la Fundación; el primero lo utilice para comprar mercadería y el segundo para comprar útiles escolares, que se venden harto. Mi meta a futuro es seguir recibiendo créditos para que mi negocio crezca aún más: ampliar el espacio donde está, vender frutas y verduras… Eso es lo que sueño.”

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adriana-zuniga Adriana Zúñiga
Centro “Esfuerzo y Esperanza”
La Florida

“Toda mi vida trabajé en un negocio hasta que jubilé, y por eso conozco bien como funciona esta actividad. Ahora tengo un pequeño puesto donde trabajo sólo los sábados y domingos en La Florida. No me ha sido difícil dedicarme a mi propio negocio, pero al empezar me faltaba capital para comprar mercadería. En eso estaba, cuando una vecina me habló de BanIgualdad y me invitó a participar en un grupo. Así conocí a la señorita Francisca -ejecutiva de mi Centro-, ella me explicó todo lo referido al préstamo y me decidí. La plata la ocupé para comprar una buena cantidad de mercadería. Como yo vendo todo tipo de toallas, manteles, delantales, paños de cocina y cosas así, siempre iba comprando de a poquito, pero después del préstamo pude tener más productos. Con lo que tengo hasta ahora estoy bien, pero quiero tomar otro crédito para así seguir con mi negocio adelante.”

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luz_delgado Luz Maria Delgado Delgado.
Madre soltera con 3 hijos.
Calle Tucapel, población Las Aguilas, Colina
Pastelera

“He sido una mujer luchadora desde joven, en la vida me ha tocado hacer de todo, desde recolección de fruta hasta asesora del hogar. Pero mi mayor pasión siempre fue la pastelería. Al llegar a Colina decidí independizarme y empecé a hacer pan amasado que vendía entre mis vecinos, pero me dejaba muy poco, decidí entonces hacer pasteles para venderlos puerta a puerta hasta que finalmente me quede en la galería comercial del Supermercado.

Tiempo después supe de Banigualdad y con el primer préstamo pude comprar lo que necesito para mis pasteles a un mejor precio, lo que me ha permitido ganar mas. Ahora puedo hasta ahorrar parte de la platita que gano. Me interesa capacitarme para administrar mejor mi negocio y mantener el carro que instalo todos los días en la plaza de Colina. Estoy muy agradecida de Banigualdad por el apoyo que me están dando”

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maria_cerda Maria Angélica Cerda Vásquez,
casada con 3 hijos.
Calle Canción Detesta, Huechuraba
Costurera

“Gracias a Banigualdad pude comprar una Oberlock, muy necesaria para mi, ya que esta maquina me permite dar buenas terminaciones a los trabajos que yo quería hacer. Hasta antes de esta compra sólo tenía una máquina de coser recta industrial , con la que sólo podía hacer las costuras de mis trabajos.

La posibilidad de obtener este crédito me abrió las puertas para seguir haciendo lo que me gusta, y a la vez sentirme útil, independiente y lograr mi principal objetivo en esta vida: darle un mejor futuro a mis hijos y familia.”

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marisol_abarca Marisol Abarca Guzmán
Guillermo Barros 235, Pomaire
Vende artesanía en greda y ofrece talleres educativos de artesanía utilitaria y decorativa

“Banigualdad me empujó para luchar y alcanzar la meta. Cuando conocí BanIgualdad, vivía de allegada, no tenía nada. El primer crédito lo usé para arreglar el taller: ponerle techo, arreglar las paredes; todo con materiales usados y muy sencillo, pero digno. El segundo, lo usé para ampliar el comedor y así poder recibir a turistas que participan del taller educativo, viviendo la experiencia de “Un día en la casa de un artesano”. Estos talleres los hago también a estudiantes de colegios de Maipú, Isla de Maipo, Calera de Tango, etc. De hecho, ya tengo mis “colegios clientes”. Los niños pasan una mañana o una tardedurante la que se les muestra el proceso de la greda, desde su estado natural hasta la venta. Al final, los niños trabajan con greda, aplicando técnicas ancestrales para que libremente saquen el artista que vive dentro de cada uno de nosotros. El tercer crédito, que es el que tengo hoy, lo destiné a ampliar el taller. Estoy muy contenta, ya que hace dos meses estamos entregando productos a un intermediario del Homecenter. Él nos adelantó dinero para la inversión inicial, y hoy día tenemos 16 personas contratadas para poder cumplir con las entregas.”

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ritag Rita Moreira Retamal
Calle La Siembra, población Nuevo Buin, Buin
Vende alimentos para mascotas

“Lo que más agradezco es que gracias a los tres créditos que obtuve, logré invertir en más capital y traer más variedad de alimentos para mi negocio. Eso me permitió desarrollarme, tener mayor cantidad de productos para ofrecer a mis clientes. Esta Fundación es un fondo de confianza que depositan en uno y eso tiene mucho valor. Así como te ayudan, uno también tiene que responder. Creo que el único secreto que existe para surgir, además del apoyo que te pueden dar, es trabajar duro y tener ganas de avanzar, porque nada en la vida es gratis, todo es esfuerzo y dedicación; para mi es la única manera de crecer como persona y emprender. Si yo pude, estoy segura que muchas personas también pueden lograrlo”.

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evag Eva Vivanco Allendes
Pasaje Augusto D´Halmar, Villa Gabriela, Buin
Vende dulces chilenos

” Banigualdad no sólo confió en mi al darme dos microcréditos, sino que también se preocupó de capacitarme. Yo fui a al curso “Fortalecimiento de Habilidades Emprendedoras para el Negocio” que se hizo en Buin. Ahí aprendí a organizarme mejor, cómo vender mis dulces, y cuánto debo cobrar por ellos. Gracias a ese curso ahora sé que mi tiempo también vale, o sea mi mano de obra tiene un precio. Le debo mucho a la Fundación, porque además de ayudarnos a emprender, nos guían y nos enseñan cómo mejorar día a día nuestro negocio”.

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maria María Elena Santander
Población Brasilia, San Miguel
Su negocio es la venta de baba de caracol y su crianza

” Para mi Banigualdad fue muy importante, porque sin conocerme, confiaron en mi. Me dieron un crédito de cincuenta mil pesos y no me pidieron papeles, nada, sólo me vieron como persona, de igual a igual; y lo que más agradezco es que me dieron un empujoncito para tomar más en serio este pequeño negocio. De alguna manera me sentí obligada a asumir el desafío de emprender. Ellos me estimularon para hacer algo que tenía postergado. Para mí esto fue un compromiso moral, de palabra, donde no podía decepcionar a quienes me dieron la mano. Me gusta y me emociona que en la Fundación haya gente que trabaja y que te valora porque eres persona. Me dieron una oportunidad y eso nunca lo olvidaré”.