Marcela Martínez: la emprendedora de Recoleta que no deja de luchar pese a su enfermedad pulmonar
Madre de tres hijas, que crió sola y sacó adelante con estudios, hoy enfrenta una enfermedad crónica, pero sigue trabajando en su negocio de barrio para que nunca falte lo esencial en su mesa.
La vida de Marcela Martínez, vecina de Recoleta, es la de una mujer que nunca se rindió. Durante años vendió ropa usada y zapatos en la calle para alimentar a sus hijas. Cuando ingresó a Fundación Banigualdad, logró dar el salto hacia un negocio más estable: partió vendiendo artículos de aseo, luego confites, y poco a poco pudo comprarse sus primeras máquinas expendedoras.
Criar a tres hijas sola fue su mayor desafío, asegura. “Gracias a Dios pude darles estudios y lo necesario para vivir”, dice con orgullo. Pero la vida también le trajo golpes duros: su pareja falleció de cáncer tras 16 años juntos, y a ella le diagnosticaron EPOC, una enfermedad pulmonar crónica que afecta directamente su pulmón izquierdo. “Es como si los pulmones se fueran secando de a poco, como higos. He estado hospitalizada por neumonía, debo inhalarme cada cuatro horas, usar tres inhaladores diarios y tomar pastillas”, cuenta.
A pesar de eso, no se detiene. “Mi mamá y mi hija me dicen que pare un poquito, pero no quiero que nos falte. Ya viví la necesidad trabajando en la calle y no quiero repetirlo”, afirma. Su local es hoy su refugio y su forma de salir adelante. Allí vende bebidas, helados y productos básicos, siempre con la preocupación de que sus clientes no se queden sin lo que buscan.
Este 2025, Marcela fue una de las ganadoras del concurso Cumple Tu Sueño de Fundación Banigualdad, elegida entre más de 65 mil emprendedores y premiada con 2 millones de pesos. “Invertiré en una máquina doble de bebidas y una de helados más grande, porque la que tengo es muy pequeña. En verano me vienen a comprar hasta las nueve de la noche y no quiero decir que no hay”, explica emocionada.
El apoyo de Banigualdad ha sido fundamental en su camino. “Me enseñaron a ahorrar, a ordenar mis cuentas, a calcular costos. Sin ese apoyo no estaría aquí”, asegura.
Con inhaladores en la cartera y fe en Dios en el corazón, Marcela lo tiene claro: “Mientras tenga fuerzas, voy a seguir trabajando. Porque este negocio es lo que me da vida y lo que asegura que a mi familia no le falte nada”.
En Fundación Banigualdad trabajamos desde hace más de 20 años apoyando a personas como Marcela, entregando microcréditos, capacitaciones y una red de apoyo humano que transforma vidas. Si tú también quieres emprender y cambiar tu historia, te invitamos a conocer más en banigualdad.cl